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La granja de energía solar más grande de Colombia

El proyecto Celsia Solar, ubicado en Yumbo (Valle del Cauca), les suministrará energía a 8.000 viviendas y contará con 35.000 paneles que evitarán la emisión de unas 6.600 toneladas de CO2 al año

Si el motor de desarrollo del pasado fueron los combustibles fósiles, hoy lo son las energías renovables. Al menos así quedó planteado en el Acuerdo de Cambio Climático firmado en París en el 2015. Tal vez, se atrevieron a decir algunos medios internacionales, el cambio más significativo que afectaría a América Latina en el futuro sería dejar de usar fuentes de energía fósiles (como petróleo, gas y carbón) para volver la mirada hacia las energías renovables.

Ese reto era mayúsculo para la región porque Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo y Colombia, México, Perú y Bolivia dependen del consumo de gasolina y gas.

A pesar de esto, en Colombia ya hay un camino adelantado en energías renovables. Así lo demostró el anuncio hecho durante esta semana sobre el proyecto Celsia Solar, una granja de 35.000 paneles solares en un terreno de 18 hectáreas. El proyecto, que tuvo un costo de US$11 millones, estará ubicado en Yumbo (Valle), comenzará a construirse en marzo y estará listo en seis meses.

Después de cuatro años de estudios de generación de energía a partir de la radiación solar, Celsia aseguró que se trata del primer proyecto de un plan de inversiones en energía solar liderado por la compañía de energía de Grupo Argos. La ambiciosa apuesta generará aproximadamente 16 GWh al año, lo que equivale al consumo básico mensual de energía de 8.000 viviendas.

Lo curioso es que esta inmensa granja solar, considerada la más extensa del país, se alzará sobre el terreno en el que hace casi 20 años operaba la planta térmica a base de carbón Termoyumbo. Para Ricardo Sierra, presidente de Celsia, este hecho es simbólico porque significa “la transición de la producción con un combustible fósil al futuro de las energías renovables”. Y añadió que “significa también que es fundamental contar con diferentes fuentes de generación para entregarle al país la matriz energética que necesita para su desarrollo, aprovechando la increíble diversidad de recursos con los que cuenta”.

Diversificar la matriz energética es una de las prioridades que debe tener el país en mente. Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), la energía eléctrica es mayoritariamente limpia: 70 % hidráulica, 30 % térmica y 0,6 % son fuentes de energías renovables no convencionales. Esto ha posicionado a Colombia como uno de los sistemas eléctricos ambientalmente más sostenibles del mundo, de acuerdo con el EnergyTrilema Index 2015.

Sin embargo, no nos podemos fiar de este reconocimiento porque, al ser dependientes del agua, los fenómenos de variabilidad climática como El Niño o La Niña afectan el sistema por abundancia o por escasez. De hecho, durante el último fenómeno de El Niño, Colombia tuvo que enfrentar una de sus peores sequías en la historia. Los niveles de los embalses bajaron a tal punto que el país se vio obligado a prender las centrales térmicas, aumentar sus emisiones de carbono y dejar de ser un sistema limpio.

Para evitar ese estancamiento, una matriz energética diversa daría pie para abastecer la demanda necesaria cumpliendo con los objetivos ambientales del planeta. Con la Ley 1715 de 2014, Colombia dio el primer paso en esa dirección apuntándole a la inclusión de las renovables.

Como le dijo Sierra a El Espectador, esta ley es un hito para el sector eléctrico colombiano y tiene pros y contras. Para él, aunque la ley está bien orientada y recoge las mejores prácticas utilizadas en otros países, la aplicación de los beneficios tributarios establecidos es un compleja.

“Hemos identificado la necesidad de simplificar los procedimientos para que se puedan materializar oportunamente. Para ello es necesario racionalizar los requisitos de información en la etapa de preconstrucción y establecer un procedimiento único y centralizado ante el Estado, en cabeza de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME)”, comentó Sierra.

Desde que Celsia arrancó los estudios para trabajar en energía solar con proyectos a pequeña escala descubrió, como comentó Ricardo Sierra, su presidente, que era un aprendizaje. Dijo que hoy prácticamente todo hay que importarlo, tanto en bienes como en servicios, pero han estado llegando al país enlaces comerciales y técnicos para el suministro de equipos y de personal especializado. “Se percibe que en el corto plazo ya se puede desencadenar una serie de proyectos en escala con tecnología mayor y con recursos nacionales”, aseguró.

Este tipo de proyectos son nuevos en el país, y si Colombia sigue rezagada en este campo es porque posiblemente no existen muchos incentivos al sector privado. Entonces el interés de las empresas privadas para meterles el diente a estos procesos es, como aclaró Sierra a El Espectador, lograr el entendimiento de las entidades para aprobarlos y permitir su ejecución. “Sucede diferente en el caso de las hídricas, donde la regulación, para su construcción, ya está totalmente procedimentada”.

Hoy Celsia dio ese salto y empezará a entregarles a sus clientes energía generada por el sol, un recurso abundante gracias a la privilegiada ubicación del país. En el proceso de construcción de Celsia Solar Yumbo trabajarán alrededor de 60 personas y cuando esté terminada, la operación demandará un equipo cercano a 10 personas.

“Con esta primera granja solar buscamos adquirir capacidades para el desarrollo de proyectos fotovoltaicos a gran escala en Colombia, Panamá y otros países de la región”, explicó Carlos Salazar, líder de ingeniería para el desarrollo de la compañía.

La inmensa granja, que ahorrará la emisión de unas 6.600 toneladas de CO2 a la atmósfera, se alinea con las buenas noticias que se han registrado en los últimos años sobre el clima mundial: las energías renovables registraron en 2015 un crecimiento récord de 8 % y los precios bajos del petróleo frenan las inversiones costosas de los grupos petroleros. En China, el consumo bajó en 2014 y 2015, a raíz de la desaceleración de la economía, pero también de la voluntad del Gobierno de luchar contra la contaminación del aire. No en vano, Pekín anunció recientemente la suspensión de casi todos los proyectos de centrales que operan con carbón.

Y en el país faltará que más empresas pasen del aprendizaje a la apropiación, como concluyó el presidente de Celsia, Ricardo Sierra. “El hecho de que estemos contando la noticia de Celsia significa que ya hay empresas listas, como nosotros, para liderar la penetración de estas nuevas energías en el país”.

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